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Darnos el permiso de ser auténticos

Cuando creamos nuestra marca de negocio, un aspecto fundamental a tener en cuenta es la autenticidad.






Como clientes, amamos tratar con marcas de negocio que sean humanas y con personalidad propia. Que comuniquen valores con los que podamos identificarnos, que sean marcas auténticas y no una copia de otra.




“La autenticidad tiene que ver con que seas tú mismo y lo expreses.. que lo comuniques a los demás".

También tiene que ver con que creas en ti.


Personalmente, por años luché contra la creencia de tener que ser responsable por situaciones que no me correspondían y también con la de querer hacer las cosas perfectas sin considerar la opción de aprender de los errores, y al mismo tiempo, saber que tengo el derecho de expresar quién soy, de expresar lo que mi alma quiere, además de darme cuenta que mi voz es importante y tiene poder…

Mi deseo ha sido divertirme más y expresar mi opinión con respeto y asertividad, aunque los demás no estén de acuerdo o les resulte controvertida. Esta lección no ha sido fácil de aprender y ha requerido un trabajo diario, que definitivamente ha valido la pena.


“Nuestra expresión no debe depender de la opinión de los demás, ni de la opinión que otros tengan de nosotros. Como ellos se sientan frente a nuestra autenticidad, es un reflejo de ellos y no tiene que ver con nosotros".

Los únicos que en muchas ocasiones vivimos con un sentimiento de opresión y con angustia al no poder expresarnos libremente, somos nosotros.


Tenemos el derecho de ser nosotros mismos.

Tenemos el permiso para ser suficiente para nosotros mismos y para el resto del mundo.

Lo importante es que cada uno de nosotros vivamos nuestra vida alineados con nuestros valores y con quienes queremos ser en este mundo, y por supuesto sin dañar a terceros.


Si otros nos juzgan o se sienten incómodos frente a nosotros, es un tema que ellos tienen que resolver y no debe ser impedimento para que nos concentremos en nuestra búsqueda y en nuestra realización personal.

Esto también aplica para nosotros mismos: si nos juzgamos por quienes somos o juzgamos a los demás por la forma en que viven su vida, se verá reflejado de regreso en nuestra propia vida y eso reducirá la expresión de nuestra propia esencia.


¿Qué tan auténticos somos con nosotros mismos?


Tenemos el derecho de ser nosotros mismos.

Podemos cantar la canción que nuestra alma quiere cantar.

Hay que darnos el permiso de vivir plenamente y expresar nuestro propósito.


Exploremos cuál es esa canción única que venimos a expresar y exploremos cuál es ese propósito que podemos poner al servicio de los demás y del mundo.

Exploremos también cuáles son esos aspectos que nos hacen únicos y diferentes.

Indaguemos cuáles son las cosas que nos llama la atención hacer.


Todo camina mejor cuando somos auténticos, por la sencilla razón que somos mejores siendo nosotros mismos que pretendiendo ser alguien que no somos… las máscaras caen tarde o temprano, con su consecuente dolor y decepción.


Disfrutemos de este mundo como un lugar único, porque cada ser humano es completamente distinto y eso nos da la oportunidad de aprender de los demás a cada instante.


Porque siendo auténticos tomamos nuestro lugar en el mundo.


“No hay nadie más como tú y por fortuna, no hay dos profesionales iguales. Porque no hay dos personas iguales, porque sólo tú puedes ser tú".

El desafío consiste en saber qué te hace auténtico y luego vivir conforme a ello en el ámbito personal y profesional.